Este año muchas empresas se están replanteando su estrategia de virtualización tras los cambios radicales en el licenciamiento de VMware. La adquisición por parte de Broadcom ha traído consigo varios cambios decisivos.
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Como decíamos, la adquisición por parte de Broadcom ha traído consigo un nuevo modelo de suscripción, aumentos de precio y requisitos como el mínimo de 72 cores por producto, lo que está impactando directamente en el coste y la flexibilidad de muchas infraestructuras IT. En este artículo analizamos cómo afecta este cambio, por qué tantas compañías están migrando y qué alternativas existen para seguir garantizando el rendimiento, el control y la eficiencia de tus sistemas críticos, como ERP y MES.
Desde que Broadcom compró VMware, el modelo de negocio se ha reorientado hacia una estrategia de ingresos recurrentes. Esto ha supuesto una transformación completa de su política de licencias, con un mayor foco en suscripciones, la consolidación de productos y nuevas condiciones contractuales más restrictivas.
Uno de los mayores cambios ha sido el abandono de las licencias perpetuas. En su lugar, VMware ahora solo ofrece licencias por suscripción, con paquetes que incluyen varios productos y condiciones menos flexibles. Esto significa que los clientes deben renovar cada año o periodo pactado, incrementando su dependencia del fabricante.
A esto se suma una escalada en los precios, con aumentos que han superado el 100% en varios casos. Las organizaciones pequeñas y medianas se ven especialmente afectadas, pues pierden la posibilidad de adaptar el coste de licencias a su infraestructura real.
Desde abril de 2025, Broadcom impone un mínimo de 72 cores por producto en cada pedido. Esto se traduce en que, aunque una empresa solo necesite 32 cores para su entorno virtualizado, debe pagar como si usara 72. Esta práctica provoca un sobrelicenciamiento forzado y eleva drásticamente el coste.
El TCO (Total Cost of Ownership) se dispara no solo por el precio base, sino por la necesidad de adquirir licencias no utilizadas. Esto afecta la rentabilidad de muchos entornos, especialmente en infraestructura virtual de baja densidad o entornos VDI.
Mientras que las grandes corporaciones pueden negociar contratos globales o absorber el coste extra, las PYMEs y MSPs (proveedores de servicios gestionados) se ven obligadas a replantear completamente su estrategia de virtualización.
La falta de previsibilidad en precios y las condiciones restrictivas de renovación generan inseguridad presupuestaria. El modelo de suscripción elimina la posibilidad de planificación a largo plazo y fuerza migraciones urgentes.
Migrar desde VMware implica un coste y un esfuerzo considerables, por lo que muchas empresas han quedado cautivas del ecosistema. Esta dependencia limita la capacidad de innovar y adaptarse a nuevos escenarios tecnológicos.
En un contexto de transformación digital y control de costes, las organizaciones están obligadas a buscar soluciones que les permitan mantener la competitividad sin comprometer la seguridad ni la escalabilidad.
Basado en Debian y con hipervisor KVM, Proxmox es una alternativa potente, especialmente para entornos medianos o con experiencia en open source. Ofrece migración desde VMware, soporte empresarial opcional y una comunidad muy activa.
Para empresas con infraestructura basada en Windows, Hyper-V representa una opción natural. Viene incluido en Windows Server y permite virtualización sin costes adicionales de licenciamiento por hipervisor.
Nutanix ofrece una solución de infraestructura hiperconvergente con hipervisor incluido. Su modelo de licenciamiento por nodo y su rendimiento lo convierten en una opción atractiva para entornos corporativos.
Xen es menos común hoy en día, pero sigue siendo una opción viable para organizaciones con necesidades específicas o integraciones heredadas.
Antes de migrar, es crucial tener un mapa claro de toda la infraestructura: VMs, redes, almacenamiento y dependencias. Esto reduce errores y mejora la planificación.
Xen puede ser una alternativa en sectores específicos o con cargas ligeras. La migración requiere conversión de discos e integración manual, pero es viable para ciertos escenarios.
No migres todo de golpe. Implementa un entorno piloto, prueba cargas reales y escala progresivamente. Esto permite validar compatibilidades y mitigar errores.
Hoy en día, lo habitual es una arquitectura híbrida: parte on-premise, parte en cloud. Las soluciones actuales deben permitir mover cargas entre ambos entornos con facilidad.
Muchas soluciones de nube ocultan costes asociados a almacenamiento, red o backup. Comparar métricas como el TCO real y los costes de salida es esencial.
En entornos VDI, los cambios en VMware pueden afectar directamente al rendimiento y coste por usuario. Evaluar soluciones híbridas o en la nube (como Azure Virtual Desktop) puede ser clave para reducir la dependencia.
En un contexto donde los costes, la dependencia tecnológica y la flexibilidad se han convertido en retos críticos, evaluar tu infraestructura actual es imprescindible. Modernizar tus sistemas con soluciones más ágiles y rentables puede marcar la diferencia en tu competitividad.
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