La nueva normativa de accesibilidad web ya no es una recomendación: es una obligación legal en Europa y en España. Desde junio de 2025, empresas privadas y organismos públicos deben garantizar que sus páginas web, apps y servicios digitales sean accesibles para todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidad visual, auditiva, motora o cognitiva.
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Este cambio ha venido impulsado por la European Accessibility Act (EAA) y se apoya en normativas vigentes como el Real Decreto 1112/2018, lo que implica requisitos más estrictos y posibles sanciones si no se cumplen.
En este artículo descubrirás, de forma clara y con ejemplos prácticos, qué exige la normativa, a quién afecta, qué riesgos existen y cómo puedes empezar a cumplirla.
Su objetivo es asegurar que cualquier servicio digital esencial, desde un ecommerce hasta una app de atención al cliente, sea accesible para cualquier usuario, independientemente de su condición.
La normativa establece como referencia principal las pautas WCAG 2.1 nivel AA, y se espera que se adopten futuras actualizaciones como WCAG 2.2.
La accesibilidad digital lleva años como recomendación, pero en 2025 se convirtió en obligación por razones muy claras:
En resumen: se trata de garantizar igualdad real en el entorno digital y evitar que los servicios online excluyan a una parte de la población.
La EAA amplía el alcance a empresas privadas que ofrecen servicios digitales esenciales, como:
¿Excepciones? Se contempla la llamada “carga desproporcionada”, pero solo si se justifica documentalmente y se demuestra que el coste de adaptación no es viable. En la práctica, muchas empresas deberán adaptarse.
Los requisitos se basan en los cuatro principios WCAG:
El contenido debe poder percibirse por cualquier usuario. Ejemplos:
El usuario debe poder navegar sin barreras. Ejemplos:
La información debe ser clara y fácil de seguir. Ejemplos:
La web debe ser compatible con tecnologías asistidas. jemplos:
Aunque parezcan pequeños detalles, estos fallos son frecuentes y pueden suponer incumplimiento:
1) Ecommerce sin etiquetas ALT: Las imágenes de productos no tienen texto alternativo.
Resultado: un lector de pantalla no puede interpretar lo que se vende.
2) Formularios con errores solo en color: Si un error aparece solo en rojo, el usuario no sabe qué pasa.
Resultado: barrera para usuarios con daltonismo o lectores de pantalla.
3) Vídeos sin subtítulos: Contenidos sin subtítulos o transcripciones.
Resultado: exclusión de usuarios con discapacidad auditiva.
Estos errores no solo generan riesgo legal: reducen la conversión y dañan la experiencia del usuario.
El incumplimiento puede derivar en:
En sectores regulados, esto puede convertirse en un verdadero problema competitivo.
Aquí tienes un plan de acción realista:
1) Realiza un test de accesibilidad web. Combina:
Consejo: los tests automáticos no detectan todo. La revisión humana es obligatoria.
2) Corrige errores por prioridad. Empieza por:
3) Forma a tu equipo. La accesibilidad se rompe si nadie sabe mantenerla. Incluye:
4) Aplica mantenimiento continuo. La accesibilidad no es un proyecto puntual, sino un estándar permanente.
5) Apóyate en especialistas. Un equipo experto evita errores, acelera el proceso y reduce riesgos legales.
Cumplir con la nueva normativa de accesibilidad web no solo evita sanciones, sino también mejora tu marca. Una web accesible: aumenta la conversión, reduce el abandono, mejora la experiencia de usuario, refuerza la reputación, amplía tu mercado y te posiciona como una empresa moderna y responsable. Este año, la accesibilidad deja de ser un extra y se convierte en un estándar mínimo.