Trazabilidad Industrial en la Era 4.0: Beneficios y Implementación
Entendemos por trazabilidad de un producto al conjunto de procedimientos, medidas y acciones con las cuales se identifican los productos desde el inicio de su fabricación hasta el final de la cadena de suministro. Esto permite localizar cualquier producto dentro de la cadena de suministro y si fuese necesario, retirarlo del mercado por motivos de seguridad.
Con el avance de la transformación tecnología, los mercados son cada vez más globales y se someten a fuertes normativas de calidad y seguridad. Esto genera la necesidad de disponer de una trazabilidad fiable, que permita asegurar el cumplimento de las normativas. En la Union europea, por ejemplo, es de obligado cumplimiento llevar la trazabilidad de los productos alimentarios.
Además, con una buena gestión de la trazabilidad se consigue un ahorro de los costes de producción y logísticos, una mejora de los procesos productivos y aseguramiento de la calidad de los productos.
Tipos de trazabilidad
Se pueden distinguir tres tipos de trazabilidad, trazabilidad hacia atrás, trazabilidad interna y trazabilidad hacia adelante:
1. Trazabilidad hacia atrás
Se pone el foco en la información de los productos antes de llegar a la empresa. (Donde, como y cuando fue fabricado, y toda la información que pueda ser relevante antes de su recepción en la empresa)
La trazabilidad hacia atrás es necesaria para tener bajo control los productos que entran en la planta, asegurándonos que cumplen con los requisitos exigidos por la normativa, por los clientes y por los estándares internos.
2. Trazabilidad Interna
Todas las actividades relacionadas con el producto durante sus procesos dentro de nuestra empresa. Hay que tener en cuenta la recepción y almacenaje, los procesos de fabricación, si se mezcla con otros productos, que tipo de transformación experimentan, en resumen, todos los datos que afecten a las características de los productos dentro de la empresa.
3. Trazabilidad hacia adelante o externa
Una vez los productos salen de la empresa se añaden datos externos que tienen que ver con su transporte y destino. Se trata de registrar quien es el destinatario, como y quien lo transporta, fechas de salida y entrega, registros de temperatura y otros datos relacionados.
El objetivo común de estas tres visiones es el aseguramiento de la trazabilidad de principio a fin.
Cómo hacer la trazabilidad de un producto
Para que la gestión de la trazabilidad sea eficiente, se requiere elaborar un plan de trazabilidad que incluya criterios, métodos de registro y tecnología habilitadora. A nivel práctico, estos son los pasos que mejor funcionan en planta:
1) Definir la unidad de trazabilidad y la codificación
Antes de hablar de software, decide cómo se agruparán los productos y con qué nivel de detalle:
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Agrupación en lotes (lo más habitual en industria).
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Agrupación en partidas (muy común en sector primario).
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Agrupaciones mixtas (especialmente en logística/distribución, cuando se envían distintos productos juntos).
A partir de ahí, asigna un código único (numérico o alfanumérico) por lote/partida/agrupación. Ese identificador es el “hilo” que te permite reconstruir qué pasó hacia atrás, internamente y hacia adelante en la cadena de suministro.
2) Diseñar un registro automático, y reducir al mínimo lo manual
La trazabilidad se rompe cuando la información se apunta tarde, se apunta a mano o no se apunta. Por eso, el plan debe incluir un sistema de registros automatizado para capturar datos con rapidez y con menos error. Tecnologías típicas para automatizar el registro:
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Lectores de código de barras
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Lectores de códigos QR
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Identificación por radiofrecuencia RFID (cuando necesitas más velocidad o menos manipulación)
La clave es definir en qué puntos se captura la información (recepción, producción, calidad, expedición) y qué dato mínimo se registra en cada uno.
3) Recopilar y relacionar la información en los 3 sentidos de la trazabilidad
Una vez capturados, los datos deben quedar centralizados y vinculados al lote o al producto para poder consultarlos rápido cuando hay una incidencia o una solicitud de cliente. Un esquema típico de información que se asocia a cada lote/agrupación incluye:
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Entrada de materias primas y materiales auxiliares (proveedor, albarán, lote proveedor).
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Registros del proceso en planta (operaciones, equipos/recursos, tiempos, incidencias).
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Transformaciones realizadas (mezclas, envasado, cambios de formato, etc.).
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Fechas y datos críticos (lote, caducidad, turnos, referencias).
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Controles de calidad (resultados, liberaciones, rechazos, reprocesos).
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Movimientos y expedición (traslados, envíos, destinatario y fechas).
Aquí es donde encajan los sistemas:
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Sistema MES INEXION: registra lo que ocurre en producción (datos de proceso, consumos, operaciones, estados, calidad en línea) y lo asocia a lotes o agrupaciones.
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ERP industrial: consolida la trazabilidad completa integrando lo anterior con compras, almacén y expedición, aportando la visión hacia atrás, interna y hacia adelante.
Cuando MES y ERP están integrados, la trazabilidad deja de depender de “buscar en carpetas” y pasa a ser una consulta directa por lote, producto o pedido.
4) Probar el plan y monitorizarlo de forma continua. Test de trazabilidad
La trazabilidad no se valida el día que la documentas, se valida cuando tienes que usarla con presión. Por eso, el último paso es el test del plan de trazabilidad:
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Simula una consulta real: “¿De qué proveedor y lote venía esta materia prima?”
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Simula una retirada: “¿Qué lotes de producto acabado se ven afectados y a quién se enviaron?”
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Comprueba tiempos: “¿Cuánto tardamos en reconstruir todo con evidencias?”
Además, conviene añadir monitorización continua con avisos de anomalías (datos incompletos, lotes sin cierre, consumos sin asignar, controles de calidad pendientes, etc.). Así evitas descubrir fallos cuando ya estás en una incidencia o en una auditoría.
Resultado: con criterios claros y tecnología adecuada, los registros de trazabilidad son más precisos, más rápidos y realmente útiles para cumplir normativa, responder a clientes y gestionar incidencias (por ejemplo, en seguridad alimentaria).
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